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• LA VUELTA AL COLE

• REBAJAS: CUIDADO CON LAS ÚLTIMAS   GANGAS

• TURISMO PARA TODOS


La vuelta al cole costará a los padres entre 218 y 1.490 euros por niño

 


Un niño en brazos de su madre llora a la entrada de su colegio.

La Unión de Consumidores calcula que la vuelta al colegio costará entre 218 y 1.490 euros por niño, según un informe en el que analiza los gastos que supondrá el uniforme en los colegios privados y concertados, los libros de texto y cuadernos de trabajo, la matrícula, el comedor escolar y el transporte, según informó la asociación.
Las cantidades globales obtenidas que deberán pagar los padres varían en función del tipo de colegio elegido.
Así, si opta por un colegio privado, el desembolso medio a realizar asciende a 1.490 euros, importe en el que se incluye la primera mensualidad.
En el caso de un colegio concertado, la media es de 520 euros si se necesita uniforme escolar o 240 si no lo requiere mientras que en el caso de uno público la cifra final es de 218 euros.
A esto hay que añadir, según los casos, las cantidades destinadas a actividades extraescolares, material de apoyo y escolar como mochilas, bolígrafos y lapiceros.
Según la UCE, los gastos de uniforme es una partida «importante» en el coste ya que, de media, equipar a un niño cuesta 280 euros.
Por sexos, de acuerdo con su análisis, no existe una diferencia de precio considerable entre uniformes, ya que para las chicas es de 271,85 euros y para los chicos de 288,15.
En relación con el precio medio de los libros de texto para este curso ascenderá a 140 euros.
La UCE recordó que desde la entrada en vigor del Real Decreto Ley 6/2000 de 23 de junio, los descuentos que se pueden aplicar a los libros son libres y los comercios descuentan entre el 5 y el 25 por ciento del precio, lo que puede provocar «ahorros medios a los consumidores muy importantes».
Por el concepto de comedor, el precio más alto se paga en los colegios privados. En los concertados es de aproximadamente 100 euros al mes y en los públicos de 78 euros como máximo, aunque esta cantidad varía en función de los hijos e ingresos familiares.
La UCE hizo en este caso un llamamiento a los padres «para que se involucren en la supervisión de los menús de sus hijos, ya que la nutrición de éstos va a depender en gran medida de la dieta que consuman en los colegios».
En cuanto al transporte, el gasto medio en los colegios privados asciende a 100 euros al mes.
La asociación recuerda a educadores y padres que deben solicitar que se cumpla el Real Decreto 443/2001, sobre condiciones de seguridad en el trasporte escolar y de menores, que tiene un contenido «muy amplio, aunque lamentablemente de cara a la seguridad, existen bastantes disposiciones transitorias que demoran la entrada en vigor de determinados artículos, garantizándose su total implantación en el curso académico 2007/2008».


Vuelta al cole

Con la llegada de septiembre, vuelven las prisas y la rutina diaria del regreso al trabajo.
Lo que en ocasiones, y por contraste con el disfrute de las vacaciones, produce angustia. Todo esto que nos ocurre a los adultos, les pasa a los escolares que tienen que volver al colegio y hacer un esfuerzo para adaptarse al ritmo académico después de dos meses de asueto. Ellos también necesitan un periodo de reajuste para entrar con buen pie en el nuevo curso.
Comenzar un curso tiene sus alicientes.
Vuelven los niños y niñas a reencontrarse con sus amigos del colegio. Montones de cosas que contarse del verano, compartir aficiones comunes... Todo ello hace el regreso más deseado. Además, está la novedad que supone otro curso, con profesores y materiales distintos y con algunos compañeros que quizá no conocen. No hay que olvidar tampoco el beneficio que supone cambiar de actividad tras meses de ocio que al final se pueden hacer pesados.

Sin embargo, no nos engañemos.
Volver al colegio no es algo que hacen porque quieren, sino por obligación. Además, un cambio de ritmo como el que supone pasar de estar ocioso todo el día a padecer un horario apretado, si se realiza de un modo brusco y repentino, puede pasar factura. La pronta llegada de controles y exámenes presiona a los escolares que, en ocasiones, no tienen tiempo para adaptarse a la nueva realidad


Cuidado con las actividades extra-escolares.

Son muy beneficiosas, pero a veces resultan excesivas. Incrementan la responsabilidad de los escolares, ya de por sí considerable, y puede hacer que actúen con desgana. O que se reduzca su tiempo de juego y de relación con sus compañeros, imprescindible en esta edad para su desarrollo y madurez personal. Consulte con los pequeños a la hora de elegir y programar las extra–escolares, de modo que no sean una carga, sino una ocasión más, bien aceptada por ellos, para aprender y disfrutar
Para los padres, también al vuelta al cole es fuente de preocupaciones.
Los gastos en libros, material, ropa o uniformes, el estrés de volver a controlar los resultados académicos de los hijos, y el hecho de que los colegios estén cada vez más lejos de casa, influyen en que también los padres nos pongamos un poco nerviosos. Veamos algunos consejos para que el paso de las vacaciones a las aulas no sea traumático:
• Animar al niño/a ante el regreso al colegio. Que no lo vean como una carga u obligación, sino como una situación llena de novedades y atractivos. Revise con su hijo/a los libros de texto, las materias, los accesorios, de modo que se pueda ir acostumbrando poco a poco.
• Interesémonos por lo que hacen nuestros hijos en las aulas. Y hagamos un seguimiento de lo que estudian. Si perciben que no nos interesan sus estudios, es más probable que no se esfuercen. Mantengamos reuniones periódicas con los profesores, para comprobar su evolución en clase y su adaptación a la nueva situación.
• Compruebe que todo está en orden respecto al transporte (buenas rutas, comodidad y seguridad) y los comedores (atentos a la calidad nutritiva de los menús y al comportamiento de nuestros hijos ante la comida del centro escolar).
• Comparta con sus hijos los estudios, hágales ver que no se trata sólo de memorizar sino de aprender y crecer como persona. Revise que lo hacen con provecho. Y escúcheles todo lo que pueda.

 


Rebajas: cuidado con las últimas gangas

Llegan las rebajas y con ellas la última oportunidad de conseguir la ganga del siglo, el gran descuento o la mejor oferta. Cualquier apelativo es válido para justificar unas compras que son, la mayor parte de las veces, innecesarias o fruto de un impulso irracional. Para evitar que los bolsillos se resientan es importante informarse bien y tener las ideas claras, es decir, saber de antemano qué puedes obtener en las rebajas para que no te engañen.

En primer lugar, hay que tener muy claro a lo que nos enfrentamos. Una vez superada la locura de los primeros días de las rebajas de enero, las de febrero se presentan más tranquilas, aunque menos interesantes. La mayor parte de las buenas ofertas han desaparecido o han sido arrasadas por esa avalancha humana que se atrinchera en la puerta de los grandes almacenes. Sin embargo, aún es posible encontrar artículos a buen precio, sobre todo, en pequeñas superficies comerciales.

En cualquier caso, los mismos consejos que se repiten cada año para las primeras semanas de rebajas son también aplicables para las últimas. El único objetivo es que no te den "gato por liebre". Antes de salir en busca de la “ganga del siglo” es aconsejable hacer una lista de los artículos que realmente se quieren comprar. En esta lista es importante que se tengan en cuenta las necesidades de su hogar, las personales y las familiares (ropa, calzado, complementos...). Con ello se evita gastar más de lo debido y adquirir cosas que pronto no serán útiles.

También es conveniente no dejarse llevar por las prisas, ya que el agobio de los últimos días de rebajas puede llevar a comprar de forma impulsiva. Fijar la cantidad máxima que se quiere gastar e intentar no salirse del presupuesto son otras opciones eficaces para evitar que el bolsillo se resienta.

Conviene recordar, por ejemplo, que aunque sea época de rebajas, las etiquetas deben contener cierta información básica como es: la composición del tejido, la forma de lavado y planchado, la talla y todos los detalles que aparecerían en el caso de que el precio del artículo fuera normal. Asimismo, debe figurar el antiguo precio y el importe actual tras aplicar la rebaja, de manera que el cliente pueda comparar si realmente se ha aplicado una reducción real en el coste del producto. No hay que olvidar que en la rebaja debe aplicarse un descuento superior al veinte por ciento sobre el precio de venta en temporada alta.

Devoluciones y calidad

Respecto a las devoluciones y a los cambios, la normativa es la misma que en tiempo de compra normal. Es decir, el vendedor está obligado a cambiar cualquier producto defectuoso que no haya sido usado por el consumidor, aunque no tiene por qué hacerlo con los que están en buen estado. Lo mismo sucede cuando hablamos de la garantía de los productos, aquellos que la exijan, especialmente los electrodomésticos, deberán disponer también de ella durante las rebajas.

La calidad de los productos deberá ser la misma en época de rebajas que en periodos de venta a precio normal. Esto supone no aceptar ningún artículo en mal estado, con taras o estropeado, ya que entonces se está ofreciendo un saldo y no una rebaja. Los productos que se ofertan en rebajas deben estar durante un mes, como mínimo, expuestos en las tiendas. Desconfíe de los establecimientos que cambian los artículos de sus escaparates durante las rebajas. Conviene recordar que cuando en un establecimiento figure el cartel de "rebajas", éstas deben afectar, al menos, a la mitad de las ventas.

Es importante, finalmente, recordar que los consumidores tienen los mismos derechos en rebajas que en cualquier otro momento. Por ello, si ha detectado una falta de respeto de sus derechos puede solicitar la hoja de reclamaciones o bien acudir a nuestra Oficina Municipal de Información al Consumidor.



TURISMO PARA TODOS.

1.Las personas con discapacidad tienen derecho al acceso regular y normalizado de los bienes y servicios turísticos de toda índole.

2.Los problemas de movilidad o de comunicación que puedan presentar las personas con discapacidad no servirán nunca de base para prohibir, negar, limitar o condicionar su acceso a los bienes y servicios turísticos.

3. Los poderes públicos deben establecer y velar por el cumplimiento de las normas jurídicas y técnicas uniformes que aseguren el libre acceso de las personas discapacitadas a los bienes y servicios turísticos.

4. Los poderes públicos han de promover programas y acciones dirigidos a fomentar la accesibilidad y la eliminación progresiva de las barreras y obstáculos de todo tipo que impiden o dificultan la seguridad y comodidad a los servicios turísticos.

5. La promoción, el fomento del turismo y la accesibilidad de los bienes y servicios turísticos no deben provenir sólo de una imposición de las autoridades públicas, sino de la libre decisión de los agentes turísticos, que deben llegar al convencimiento de que el turismo para todos es, además de una responsabilidad social, una oportunidad de negocio y una ventaja competitiva.


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