Refiriéndose a su pintura:
Se ha dicho que el regreso de lo que ha sido rechazado
constituye la historia subterránea
y prohibida de cualquier cultura. Es cierto. Como lo es que la
exploración de esa historia
revela no sólo el secreto del individuo, sino el de la cultura
entera a que pertenece.
Francisco
Moreno Galván personifica hasta el extremo tales afirmaciones.
Sería muy difícil encontrar a alguien en quien la esencia de lo
andaluz -el desdén voluntario y la austeridad impuesta-hubiese
encarnado con más seguridad. Las vislumbres de cante jondo que
hay en la pintura de Moreno Galván son, para mí, evidentes.
Sonidos negros o pintura negra: la interpretación apresurada y
quemante de las cosas, las frutas devanadas como ovillos
impacientes, el gozo vertiginoso del color repentino, el brillo
fronterizo con la sombría importancia del entorno, la
conjunción de las luces acerbas y la tiniebla sosegada, el
entronizamiento de lo cotidiano, los retratos en que el óleo
lame con suavidad las facciones de piedra.
Cuando Moreno Galván pinta sucede lo que cuando el cantaor canta: hay una torre que echa al aire sus palomas, y vienen y van, blancas y negras, revoloteando, dándonos aletazos -amables o rotundos- en la cara. Y estamos preguntándole al mundo entero de dónde vienen sus destellos y adónde van, y nadie nos contesta en lo oscuro.Y uno-recuerda, ante un sencillo bodegón, ----Francisco Moreno en su estudio. Foto: Lamarca--------todo lo que ha vivido y todo lo que hubiera podido vivir.
Y recuerda también lo que no supo -nunca. Porque el misterio de esta pintura, como el del cante, es sugerir; confirmamos que no somos nada, ni un puñado de tierra, pero que hay una mano, mas grande que la vida, que nos acaricia; que no somos nada, pero sangramos y nos regocijamos.
A través de un pincel o una garganta pueden cantar los
muertos. Hasta que uno aprieta
los labios y se niega. Porque si es morir todo, ¿qué mas da
vivir, pintar. cantar? Por eso
se justifican tanto los silencios de Moreno Galván.
Por eso y porque el arte se va haciendo a la misma medida que
nos vamos deshaciendo
nosotros- Igual que se hace un pozo sacando tierra hasta llegar
al agua. Pero la tierra que
estorba y el agua están ya ahí. El arte no es un juego, ni un
espectáculo: es una
necesidad, y el que la siente ha de buscar cómo remediarla: ha
de saber quedarse y
aguardar. Y cuando escuche que lo llaman con urgencia desde
dentro, ya el que llama
sabrá qué tiene que dictarle: una melodía, una frase, una
siguiriya. el boceto de un
cuadro.
Moreno Galván no se opone ni a su esterilidad ni a sus
resurrecciones. No contradice al
interlocutor secreto: le da facilidades con su propia desgana, su
parsimonia y su larga
sabiduría. Moreno Galván sabe que lo que importa es lo que
está debajo: la ola que se
levanta y cae y se levanta, como un agonizante que se niega a
morir y lo está deseando, y
ve pasar el mundo y lo ama y lo mira por última vez y se lo bebe
con los ojos. Hasta que
se da cuenta de que era él, no el mundo el que pasaba.
ANTONIO GALA